¿Qué es Linux y por qué deberías conocerlo?

Hola, soy Santi. Seguramente has oído la palabra Linux alguna vez y la has archivado en el cajón de «cosas de informáticos». Pues hoy quiero sacarla de ahí y contártela a mi manera: sin tecnicismos, con calma. Y te aviso ya: le voy a dedicar un buen rato a la accesibilidad, que para mí es lo más importante.

Qué es Linux, en cristiano

Un ordenador necesita un sistema operativo: el programa base que hace que todo funcione. Los más conocidos son Windows y macOS (el del Mac). Pues Linux es otro sistema operativo más, una tercera opción. ¿Su gran diferencia? Que es libre y gratuito: nadie es su dueño, lo mantiene mucha gente de todo el mundo y cualquiera puede usarlo sin pagar. Hay versiones para todos los gustos, las distribuciones: Ubuntu, Linux Mint, Fedora… todas son Linux por dentro, pero con una cara distinta.

Lo más curioso: ya lo estás usando

Aunque nunca lo hayas instalado, Linux ya está en tu vida todos los días. Tu móvil, si es Android, funciona sobre Linux. La mayoría de las webs están en servidores con Linux. Tu router, muchas televisiones, cajeros, coches… y buena parte de internet. Linux es el fontanero silencioso del mundo digital: no lo ves, pero sin él no correría el agua.

Por qué deberías conocerlo

  • Es gratis. Cero euros, sin licencias ni suscripciones.
  • Es seguro y ligero. Le entran muchos menos virus que a Windows.
  • Revive ordenadores viejos. Ese portátil que va lentísimo, muchas veces con Linux vuelve a volar.

Y para mí, lo más importante: la accesibilidad

Aquí me paro, porque esto lo vivo cada día. Mucha gente cree que Linux es menos accesible que Windows o el Mac, y no es verdad: trae de serie un montón de herramientas para adaptarse a cada persona, y además son libres y gratuitas, mantenidas por una comunidad que se lo toma muy en serio. Casi todo vive en Ajustes → Accesibilidad.

Si ves poco, o no ves:

  • Orca. El lector de pantalla de Linux, y es una joya: lee en voz alta todo lo que aparece y permite manejar el ordenador entero sin ver nada, con voz o con líneas braille. Que algo así sea gratis y hecho por la comunidad dice mucho.
  • Lupa (magnificador), texto grande y alto contraste, y puntero y cursor más grandes.

Si oyes poco, o no oyes: alertas visuales (un parpadeo de pantalla en lugar de un pitido), además de los subtítulos y transcripción que suman las apps libres.

Si te cuesta moverte, teclear o usar el ratón: teclado en pantalla, teclas especiales y teclas lentas, teclas del ratón (mover el puntero con el teclado) y, con las herramientas adecuadas, control por voz y barrido con pulsadores.

Lo bonito es que, al ser libre, la accesibilidad en Linux no depende de que a una empresa le interese: la empuja gente que muchas veces la necesita de primera mano. Y eso se nota.

«Pero será dificilísimo», ¿no?

La respuesta corta es: ya no. Hoy hay distribuciones pensadas para gente normal, como Linux Mint o Ubuntu, que se usan con el ratón igual que Windows. Si sabes usar un ordenador, sabes usar esto.

Cómo probarlo sin miedo y sin romper nada

Puedes probar Linux sin instalar nada: el «modo live» graba Linux en un pincho USB, arrancas desde ahí y lo pruebas tal cual, sin borrar nada. Si te gusta, te lo quedas; si no, sacas el USB y todo sigue igual.

Mi forma de verlo

A mí Linux me parece un buen ejemplo de lo que me gusta de la tecnología: algo hecho entre mucha gente, gratis, que no te trata como un cliente al que exprimir sino como alguien a quien darle herramientas. Y que cuide tanto la accesibilidad, sin que nadie le obligue, me parece precioso. Saber que existe esta opción —libre, ligera, accesible y para todos— ya te hace un poquito más dueño de tu tecnología.

Y de eso va, al final, «A mi ritmo».

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