AWS: qué es la nube de Amazon, qué hay dentro y por qué te afecta aunque no la uses

Ilustración de dos torres de servidores con la nube de Amazon encima, rodeadas de iconos de una tele, un altavoz, un timbre con cámara, un datáfono y un símbolo de euro. Episodio 35 de A mi ritmo: AWS, la nube de Amazon.

El 20 de octubre de 2025, por la mañana, en Canarias la gente no podía pagar. Ni con tarjeta ni con Bizum. Los cajeros parados. Los datáfonos de las tiendas, parados.

Y al mismo tiempo, por medio mundo, se caían Fortnite, Snapchat, Duolingo, los timbres con cámara de las casas y hasta los altavoces de Amazon.

¿Qué había pasado? Que se estropeó una pieza en un centro de datos de Virginia, en Estados Unidos. Un sitio del que casi nadie ha oído hablar: AWS.

Hoy te cuento qué es, qué tiene dentro, cuánto cuesta y si te hace falta a ti. Te adelanto la respuesta: probablemente no. Pero te interesa saberlo igual.

Primero: AWS no es la tienda de Amazon

AWS son las siglas de Amazon Web Services. Y aquí ya conviene aclarar algo, porque lía a todo el mundo: AWS no es donde compras las zapatillas. Es otra parte de la misma empresa, una parte que no te vende nada a ti: le vende a otras empresas.

Imagínate que Amazon, además de tener tiendas, tuviera las carreteras, los camiones y los almacenes de medio país, y se los alquilara a las demás empresas. Pues eso es AWS, pero con ordenadores.

¿Y por qué existe esto?

Antes, si tenías una empresa y querías una página web o un programa de gestión, tenías que comprar un ordenador gordo —un servidor— y ponerlo en un armario de la oficina: zumbando, con su aire acondicionado, gastando luz día y noche. Te costaba un dineral, se quedaba viejo en tres años y si se rompía un domingo, ahí te quedabas.

Un día a Amazon se le ocurrió: en vez de que cada uno se compre su ordenador, yo pongo miles y os los alquilo por horas. Si un día necesitas diez, coges diez; si mañana no, los sueltas y dejas de pagar.

Eso es la nube. No es una nube: es el ordenador de otro. Y esa frase, aunque suene a broma, es la definición más exacta que hay.

Esto nació en 2006, hace ya veinte años. Amazon llevaba tiempo montando centros de datos para su propia tienda —que en Navidad se le llenaba de gente— y se dio cuenta de que se le daba muy bien. Al principio la gente pensó que era una rareza: ¿poner los datos de mi empresa en el ordenador de otro? Ni loco. Hoy casi todo funciona así.

Lo grande que es (y que una parte está en Aragón)

Cuota del mercado mundial
AWS (Amazon)~28 %
Azure (Microsoft)~21 %
Google Cloud~14 %

Entre los tres se reparten casi dos tercios de internet.

Para hacerse una idea del dinero: AWS factura más de 37.000 millones de dólares en un solo trimestre. Amazon gana hoy más dinero alquilando ordenadores que vendiendo cosas.

Y todo eso vive en sitios de verdad: naves enormes llenas de ordenadores, repartidas en casi 40 zonas del mundo con más de 120 centros de datos.

El dato que no te esperas

Una de esas zonas está en España. En Aragón.

Desde noviembre de 2022 hay centros de datos de AWS en Zaragoza y Huesca. Y no es algo pequeño: AWS ha anunciado una inversión de 33.700 millones de euros hasta 2035, con miles de puestos de trabajo.

Así que cuando oigas hablar de la nube como de algo lejano, de California… pues no. Una parte está a un rato en coche.

Qué hay dentro: las herramientas, en cristiano

AWS no es una cosa: son más de 200 servicios. No te los voy a contar todos. Estos son los que de verdad se usan.

NombreQué es, en cristiano
EC2Alquilar un ordenador. Eliges cómo de potente, lo enciendes y corre el contador. Como un coche de alquiler
S3El almacén de archivos: fotos, vídeos, copias de seguridad. Unos 2 céntimos por giga al mes
RDSLas bases de datos: el fichero ordenado con los clientes, los pedidos y las facturas. Y te lo mantienen ellos
LambdaNi siquiera alquilas ordenador: mandas la tarea y pagas por vez que ocurre
CloudFrontCopias de tu web repartidas por el mundo para que cargue rápido en todas partes
Route 53La guía de teléfonos de internet: la que sabe dónde está tu .es

Y otro grupo que sí te sonará

Estas son las que hacen cosas que tú ves:

  • Polly → convierte texto en voz. Sí, como las voces de los avisos del metro.
  • Transcribe → lo contrario: le das un audio y te lo pasa a texto. Para subtítulos o para el acta de una reunión.
  • Translate → traduce. Rekognition → mira una foto y te dice qué hay dentro.
  • Textract → esta le viene muy bien a un autónomo: le das una factura escaneada o un albarán y te saca los datos ya ordenados, sin teclear nada.
  • WorkSpaces → escritorios de Windows en la nube: te conectas desde cualquier cacharro y ahí está tu ordenador de siempre.

Ojo: no te digo que vayas a usar esto tú directamente. Son piezas para que otros construyan programas con ellas. Pero cuando veas una aplicación que hace algo de esto, ya sabes de dónde sale la tripa.

Tú ya usas AWS todos los días

Aunque no lo sepas. Cuando ves una serie en una plataforma, cuando le hablas a un altavoz de esos que contestan, cuando alguien llama al timbre con cámara de una casa. Y en un montón de bancos, aerolíneas y administraciones, también.

Por eso, cuando AWS se resfría, el mundo estornuda.

El dinero: aquí NO hay planes

Esta es la diferencia gorda con los dos artículos anteriores. En Microsoft 365 hay planes. En Google Workspace hay planes. Pagas 6 € o 13 € y ya sabes lo que te cuesta el mes.

En AWS no hay planes. Se paga por lo que gastas, como la luz.

Tú no contratas un paquete: enciendes cosas, y cada cosa encendida va sumando céntimos hora a hora. A fin de mes llega la cuenta.

Un número para hacerte una idea: un ordenador pequeñito de los básicos, encendido todo el mes día y noche, sale por unos 8 dólares. Poco, ¿verdad? Pues ese es justo el peligro: empieza barato.

Las cuatro maneras de pagar

  1. Bajo demanda → enciendes y pagas, sin compromiso. La más cara.
  2. Comprometiéndote a 1 o 3 años → hasta un 70 % más barato. Como el seguro del coche: si pagas el año entero, sale mejor.
  3. Spot → los ordenadores que a AWS le sobran en ese momento: hasta un 90 % más baratos, pero si los necesita te los quita con dos minutos de aviso. Como los billetes de avión de última hora.

⚠️ El aviso más importante: la capa gratuita y el susto de la factura

AWS tiene una capa gratuita para que la gente pruebe. Y esto cambió hace poco, así que mucha información que hay por ahí ya no vale.

Ahora, al abrir una cuenta nueva:

Te dan 100 dólares de regalo, y hasta 100 más si completas unas tareas que te proponen: 200 en total. Y eliges entre dos caminos:

  • Plan gratuito: seis meses o hasta que se acaben los créditos. Cuando se acaba, te cierran la cuenta. Tienes 90 días para reaccionar antes de que borren tus cosas.
  • Plan de pago: la cuenta no se cierra nunca. Se gastan los 200 dólares y a partir de ahí te cobran.

La historia que se repite mil veces

Alguien entra a probar. Enciende un par de cosas, sube unos archivos, cierra el navegador y se olvida. Pero aquello se queda encendido, zumbando, sumando. Y a los tres meses le llega una factura de 300 € por unos ordenadores que no usaba nadie.

Y no le pasa solo a los novatos: le pasa a empresas grandes. Hay gente que se dedica solo a eso, a revisar la factura de la nube y apagar lo que sobra.

Si algún día abres una cuenta, lo primerísimo: ponte un aviso de gasto (se llama presupuesto). Le dices «si esto pasa de 10 €, mándame un correo». Cinco minutos, y te ahorra el disgusto.

Qué pasó el 20/10/2025

Aquella mañana, en un centro de datos de Virginia, falló una pieza. Sin tecnicismos: era la guía que dice dónde está cada cosa, y se quedó en blanco. De repente, miles de programas no sabían a dónde llamar.

Y como en ese sitio en concreto hay muchísimas empresas, se cayó medio internet a la vez: bancos en Inglaterra, juegos, aplicaciones de idiomas, los timbres con cámara. Y aquí, en Canarias, los pagos con tarjeta.

Se arregló en unas horas, pero la lección se quedó: cuando tanta gente depende de tan pocos sitios, un fallo pequeño se convierte en un problema enorme.

Y no es para asustarse: estos servicios funcionan bien casi siempre, muchísimo mejor que el ordenador del armario de la oficina. Pero conviene saberlo, porque el día que algo no te funcione y no sea culpa de tu internet ni de tu móvil… a lo mejor es esto.

La responsabilidad compartida (vale para cualquier nube)

Suena a jerga, pero es facilísimo. AWS se encarga de que el edificio esté en pie: los ordenadores, la luz, las puertas, los guardias. Y tú te encargas de lo que metes dentro: tus contraseñas, quién puede entrar y qué dejas abierto.

Es como un trastero de alquiler: el dueño pone el edificio, la alarma y la cámara de la entrada, pero la llave de tu trastero la tienes tú. Si lo dejas abierto, la culpa no es del dueño.

Esto, que parece obvio, es el origen de casi todas esas noticias de «se han filtrado los datos de tal empresa». Casi nunca es que hayan reventado la nube: es que alguien se dejó la puerta abierta.

Lo nuevo: chips propios e inteligencia artificial

En diciembre de 2025 AWS presentó sus novedades y, como todo el mundo ahora, van de IA:

  • Bedrock: un sitio donde una empresa puede usar distintas inteligencias artificiales sin casarse con ninguna.
  • Nova: los modelos propios de Amazon.
  • Chips propios (Graviton y Trainium): en vez de comprárselos a otros, se los fabrican ellos para que salga más barato.

¿Y esto a ti qué te importa? Directamente, nada. Indirectamente, mucho: es lo que hace que las herramientas de IA que usas tú vayan bajando de precio.

¿AWS, Azure o Google Cloud?

  • AWS es la más grande y la que más cosas tiene. Si buscas informático, es la que más gente sabe manejar.
  • Azure la eligen las empresas que ya viven en el mundo de Microsoft, porque todo encaja mejor.
  • Google Cloud tiene fama de ir muy fina en datos e inteligencia artificial.

Pero si eres un negocio pequeño, la respuesta honesta es: no elijas tú, que elija quien te haga el trabajo. Es como preguntar qué marca de ladrillo es mejor para tu casa: eso lo decide quien la construye.

¿Te hace falta a ti?

Te lo digo claro. Si eres autónomo o tenéis un negocio pequeño y lo que necesitáis es correo, documentos, guardar archivos y hacer videollamadas: AWS no es para ti. Lo tuyo es Microsoft 365 o Google Workspace.

AWS entra en juego cuando hay algo hecho a medida: una aplicación propia, una tienda online con mucho movimiento, un programa de gestión hecho por un informático.

Y hay un caso intermedio que sí te puede tocar: si contratas a alguien para que te haga una web o una aplicación, es muy probable que la ponga ahí. Entonces conviene que sepas dos cosas:

  1. Que la cuenta esté a tu nombre, no al del informático. El día que os separéis, lo tuyo es tuyo.
  2. Que te enseñe cuánto se gasta cada mes. No hace falta que lo entiendas todo, pero mirarlo, sí.

En resumen, a tu ritmo

AWS es el casero de internet. No le compras nada, no te conoce y probablemente nunca abras una cuenta. Pero media vida digital que tienes está alquilada en sus naves.

Tres ideas para quedarte:

  1. La nube no es magia: son naves llenas de ordenadores, y algunas están en Aragón.
  2. En AWS no se contrata un plan, se paga por lo que se gasta. Por eso lo primero es ponerse un aviso de gasto.
  3. Ya lo usas todos los días sin saberlo.

¿Y tú? ¿Te acuerdas del día que se cayó medio internet? ¿Te enteraste, o te pilló sin poder pagar en ningún sitio? Cuéntamelo, que me encanta leerte.


Soy Santi Pesquera Blanco y esto es Tecnología para todos: tecnología explicada sin líos, sin tecnicismos y a tu ritmo.

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