Casi todas las semanas me llega la misma duda: «Santi, me quiero comprar algo de Apple. ¿Un iPad o un MacBook?». Y detrás viene siempre la misma pregunta: ¿cuál es más potente?
Pues te voy a ahorrar el suspense: esa pregunta ya no sirve para nada.
Hace unos años sí. La tableta era el aparato flojito y el ordenador el serio. Hoy un iPad Pro lleva el mismo chip que un MacBook. La misma pieza, literalmente. Así que la potencia ya no decide nada.
Lo que decide es otra cosa: cómo te deja trabajar cada uno.
Cómo se trabaja en cada uno
El iPad: una cosa cada vez
El iPad es un sitio de una cosa cada vez. Lo tocas con el dedo, abres una app, ocupa toda la pantalla, hace lo suyo, la cierras y abres otra.
Es como una mesa donde solo cabe una carpeta abierta. Y ojo, que eso no es malo: es descansado. No te distraes, no te pierdes, no tienes diez ventanas encima agobiándote.
El Mac: todo abierto a la vez
El Mac es justo lo contrario: una mesa enorme donde tienes el correo aquí, el navegador allá, una carpeta en una esquina y un documento en la otra. Las mueves, las estiras, las pones una al lado de otra.
Más lío, sí. Pero cuando tienes que cruzar información entre cosas, es lo que necesitas.
Seamos justos: el iPad ha cambiado mucho
Este año llegó una novedad gorda: el iPad ya tiene ventanas de verdad, de las que se mueven y se estiran, y una barra de menús arriba como la de un ordenador. Ha recortado muchísima distancia.
Pero queda una diferencia que no ha desaparecido: los archivos.
En un Mac tus archivos son tuyos. Están en carpetas: las abres, las mueves, las copias, las renombras. Mandas tú.
En el iPad, los archivos viven un poco dentro de cada aplicación. Hay una app de Archivos y funciona, pero no tienes la misma libertad para hurgar. Y hay cosas que directamente no se pueden hacer: programas que no existen en tableta, herramientas de arremangarse, montajes complicados. Ahí el iPad dice hasta aquí.
La frase que te tienes que llevar: el iPad es para consumir y crear con las manos. El Mac es para trabajar con archivos.
Portabilidad: el iPad gana, pero menos de lo que crees
| Aparato | Peso |
|---|---|
| iPad mini | 293 g |
| iPad Air | ~500 g |
| iPad Pro 13″ | ~600 g |
| MacBook 13″ | 1,24 kg |
| MacBook Pro 16″ | 2,14 kg |
Un iPad mini lo llevas en una mano y ni te enteras. Un MacBook pesa cuatro veces más.
Pero estamos comparando mal. Porque si quieres escribir de verdad en el iPad, le tienes que poner un teclado. Y ese teclado pesa: un iPad Pro con su funda teclado se te planta en el kilo. Casi lo mismo que el portátil, que además ya venía con el teclado puesto y no se te descoloca en el regazo.
Dicho eso, hay algo que el iPad hace y el Mac no: se enciende al instante, se sujeta con una mano y se usa de pie, tumbado, en la cama o en el sofá. Un portátil necesita una superficie y que te sientes. Para leer en el sofá o ver una serie en la cocina, el iPad no tiene rival.
La sorpresa de la batería
Aquí casi todo el mundo se equivoca:
- iPad: unas 10 horas
- MacBook Air: unas 18 horas
- MacBook Pro: hasta 22 horas
No, la tableta no dura más que el portátil. Dura bastante menos.
Conectividad: qué le puedes enchufar
El iPad tiene un agujero. Uno. Un USB-C, el mismo que llevan ya los móviles. Y por ahí tiene que entrar y salir todo: el cargador, el pincho de memoria, la pantalla. ¿Solución? Un adaptador con más agujeros, que va colgando, que hay que llevar encima y que cuesta dinero.
Un MacBook, según el modelo, te da bastante más:
| Modelo | Qué trae |
|---|---|
| MacBook básico | 2 puertos USB-C |
| MacBook Air | 2 puertos rápidos + cargador magnético |
| MacBook Pro 14″ y 16″ | 3 puertos rápidos + cargador magnético + salida de TV + ranura de tarjeta SD |
Lo del cargador magnético parece una tontería y no lo es: si alguien tropieza con el cable, el cable se suelta y el ordenador se queda en la mesa en vez de salir volando.
Y las pantallas: un Mac aguanta dos monitores externos sin despeinarse. El iPad, uno, y con condiciones. Si tu idea es montarte un puesto de trabajo con pantalla grande, teclado y ratón, el Mac está pensado para eso.
Conexión a internet: aquí está la diferencia más grande
Y llegamos a lo que para mí es la diferencia que de verdad cambia cómo vives el aparato.
El iPad se puede comprar con internet propio
El iPad viene en dos versiones: solo Wi-Fi, o Wi-Fi + datos móviles. La segunda lleva conexión propia, como la de tu teléfono. Lo enciendes en el tren, en la playa o en la sala de espera del médico, y hay internet. Sin buscar redes, sin pedir contraseñas, sin pelearse con nadie.
Y hoy funciona con eSIM: una tarjeta que no existe físicamente. No hay que meter nada ni pinchar el agujerito. Contratas los datos desde el propio iPad y en dos minutos tienes conexión. Si te vas de viaje, contratas datos de ese país por días o por semanas — Apple da cobertura en más de 190 países.
Ningún MacBook lleva eso
Ninguno. Nunca lo ha llevado. Un Mac solo se conecta por Wi-Fi. Punto.
¿Cómo se apaña entonces la gente fuera de casa? Tirando del móvil, con lo que se llama compartir internet o zona Wi-Fi: enciendes esa opción en el teléfono, el portátil se conecta a él y el móvil hace de puente. Funciona bien, y con casi todas las tarifas de aquí no cuesta nada extra.
Pero tiene sus peajes:
- Hay que acordarse de encenderlo cada vez
- El móvil se calienta y se le va la batería a toda prisa
- Si el teléfono se queda sin batería, te quedas sin internet en el portátil: los dos aparatos dependen de uno
El detalle del GPS que casi nadie sabe
El iPad con datos móviles lleva GPS de verdad. El de solo Wi-Fi, no. Así que si lo vas a usar de navegador en el coche o para andar por ahí con mapas, esto importa, y mucho.
¿Cuánto cuesta?
Un iPad con datos móviles cuesta entre 150 y 170 € más que el mismo iPad solo con Wi-Fi. Y encima le tienes que pagar una tarifa todos los meses.
Mi consejo, y va en serio: si el aparato va a vivir en tu casa, cómpralo solo con Wi-Fi y ahórrate ese dinero. Si de verdad vas a salir con él a menudo y te da rabia depender del móvil, entonces sí, paga los datos. Y si dudas, empieza sin ellos: siempre puedes tirar del móvil mientras decides.
Los precios, y la trampa que no te cuentan
iPad:
| Modelo | Desde |
|---|---|
| iPad básico | ~350 € |
| iPad mini | ~440 € |
| iPad Air | ~850 € |
| iPad Pro | ~1.200 € |
Portátiles:
| Modelo | Desde |
|---|---|
| MacBook más asequible | ~700 € |
| MacBook Air | ~1.400 € |
| MacBook Pro | ~1.800 € |
Y ahora la trampa. Un iPad para trabajar no es solo el iPad.
Le tienes que sumar el teclado, y el teclado bueno de Apple cuesta unos 350 €. Trescientos cincuenta euros. Por un teclado. Si además quieres el lápiz, otro pico.
Haz la cuenta: iPad Pro (1.200 €) + teclado (350 €) + lápiz + los datos móviles (150 €). Te plantas en cerca de 2.000 €. Y por menos de la mitad tienes un portátil que ya trae teclado, ratón, más puertos y más batería.
Que quede claro: no digo que el iPad sea un timo. Digo que si lo compras pensando que es «un ordenador más barato», te has equivocado. No lo es. Es otra cosa, y muchas veces acaba costando más.
Entonces, ¿cuál compro?
Piensa en lo que haces el 80 % del tiempo. No en lo que harías algún día: en lo de todos los días.
Cómprate el iPad si… lees, ves vídeos, miras el correo, navegas, haces videollamadas, retocas fotos o dibujas. Si te mueves por casa con el aparato en la mano. Y no le pongas un teclado de 350 €, que no te hace falta.
Cómprate el portátil si… escribes mucho, organizas carpetas, tienes varias cosas abiertas a la vez, montas audio o vídeo, o usas programas de los serios.
¿Y las dos cosas? Pues mira, tampoco es mala idea: un iPad básico para el sofá y un portátil para la mesa te sale más barato que un iPad Pro con todos sus complementos. Y cada uno hace lo que sabe hacer.
Ahora te toca a ti. Los que tenéis un iPad: ¿lo usáis para trabajar, o al final se ha quedado en la mesita para ver cosas antes de dormir? Yo tengo mis sospechas. Contádmelo abajo 👇


Leave a comment