En tu casa hay un aparato con lucecitas al que no le haces ni caso. Está enchufado todo el día, todos los días del año. Y solo te acuerdas de él cuando algo va mal.
Es el router. La caja que te dejó el técnico el día que te pusieron la fibra.
Hoy te cuento qué hace ese aparato en realidad, por qué el wifi va de maravilla en el salón y fatal en la habitación del fondo, y si merece la pena cambiarlo por uno comprado por ti. Que es una de las cosas que más me preguntáis.
Esa caja no es un aparato: son tres
Esto lo aclara casi todo.
- El que recibe la fibra. Por ese cable finito no va electricidad, va luz. Y hace falta algo que traduzca esa luz a algo que entiendan tus cacharros.
- El router de verdad, que es un guardia de tráfico. Tú tienes a la vez el móvil, la tele, el portátil y la tableta pidiendo cosas, y él se encarga de que a cada uno le llegue lo suyo. Y no lo del vecino.
- La antena, que reparte todo eso por el aire. O sea, el wifi.
La red local, que suena a examen y es una tontería
La red local son simplemente tus aparatos hablando entre ellos dentro de casa, sin salir a la calle.
Cuando mandas una foto a la impresora, cuando ves en la tele un vídeo que tienes en el ordenador, o cuando le dices al altavoz que apague una luz, eso no va a internet. Eso se queda en casa.
Y te lo cuento porque mucha gente cree que si se cae internet se le apaga todo. Y no: se cae lo de fuera, lo de dentro sigue funcionando igual.
Una verdad que no se dice bastante: el cable gana siempre
El wifi es esa misma red pero sin cable. Comodísimo, claro. Pero:
El cable gana siempre. Va más rápido, no se corta, y le da igual que llueva o que el vecino esté viendo una película.
Si tienes la tele o el ordenador de trabajar cerca del router, tira un cable y olvídate del problema. Es el consejo más barato de todo el episodio.
Por qué el wifi no llega a la habitación del fondo
Esto explica casi todos los problemas de wifi que hay en las casas: tu wifi no es un carril, son dos. Y en los aparatos más nuevos, tres.
| Carril | Cómo va | Hasta dónde llega |
|---|---|---|
| 2,4 GHz (el antiguo) | Lento y a rebosar: lo usa todo el vecindario y hasta el microondas le molesta | Llega lejos y atraviesa paredes bastante bien |
| 5 GHz (el moderno) | Mucho más rápido | Un tiquismiquis con las paredes: dos tabiques más allá, se muere |
| 6 GHz (el nuevo) | Va como un tiro y está casi vacío | Llega todavía menos lejos |
Por eso pasa lo de siempre: en el salón vuela y en la habitación del fondo no carga ni una foto. No es que tengas mala fibra. Es que el wifi tiene que atravesar tres paredes y un armario.
Entonces, ¿el router de la compañía es malo?
No. Hoy no. Los de hace diez años eran un desastre, pero los de ahora están bastante bien. Y tienen cosas a favor que la gente no valora:
- Va incluido en lo que pagas, no sueltas ni un euro por él.
- Viene ya configurado: lo enchufas y funciona.
- Si se estropea, te lo cambian ellos sin discutir.
- Se actualiza solo por las noches, sin que tú hagas nada.
- Hace funcionar la tele y el teléfono fijo, que luego eso da guerra.
- Y lo que más vale: si falla, llamas y el problema es de ellos. No tuyo.
La letra pequeña
Ese aparato no es tuyo, te lo prestan. Si te das de baja o te cambias de compañía, hay que devolverlo, normalmente en 15 días. Y si no lo devuelves, te lo cobran: en Movistar, por ponerte un ejemplo, son 86,00 €.
Y otra letra pequeña que me parece más gorda
Que ponga «wifi 7» en la caja no significa lo que tú te crees.
Te decía que hay tres carriles. Pues a día de hoy, agosto de 2026, de las compañías grandes de España solo Orange reparte un router con el carril nuevo de 6 GHz, y ni siquiera siempre: el Livebox 7 lo fabrican dos empresas distintas y solo el modelo de ZTE lleva los 6 GHz. Te toca uno u otro según el día que te instalen.
Movistar (Smart WiFi 7) y Digi ponen wifi 7, sí, pero solo con los dos carriles de toda la vida.
O sea: la pegatina es la moderna, y media fiesta te la pierdes.
¿Qué te da uno comprado por ti?
Cuatro cosas, dichas en cristiano:
- Cobertura. Mejores antenas y, sobre todo, la posibilidad de poner varias piezas repartidas por la casa que trabajan como si fueran una sola (lo que llaman malla o mesh). Vas del salón a la cocina y el móvil salta de una a otra sin que te enteres.
- Poder mandar. Que la tableta de los críos se apague a las diez. Dar prioridad al ordenador con el que trabajas para que el vídeo de otro no te tire la videollamada. Ver la lista de lo que tienes conectado y echar lo que no conozcas.
- Que dura más. Las marcas buenas sacan mejoras y parches de seguridad durante años, y te dejan separar la red.
- Que es tuyo. Te cambias de compañía y el router se queda contigo. No hay que aprenderse otro aparato ni cambiar la contraseña del wifi en treinta cacharros.
El precio, que sé que es lo que estás pensando: uno decente se va a unos 60,00 € – 100,00 €. Un juego de varias piezas, de esos para casas grandes, a partir de 150,00 €.
Y ahora las pegas, que las hay
Poner un router propio no es enchufarlo y ya está:
- Al de la compañía hay que ponerle un modo puente, para que se quede haciendo de simple tubería y deje mandar al tuyo.
- A veces hay que meterle unos datos de configuración que no vienen en ningún papel. Cada compañía lo hace a su manera (Movistar y Orange lo tienen más resuelto; Digi es más cerrada con esos datos).
- La tele por internet y el teléfono fijo suelen seguir dependiendo del router de la compañía, así que no te lo puedes quitar de en medio del todo.
- Y la importante: a partir de ahí, si algo falla, la compañía se lava las manos. El experto de la casa pasas a ser tú.
El término medio que a casi nadie se le ocurre
No hace falta echar al router de la compañía.
Lo dejas donde está, le apagas el wifi, y pones detrás uno tuyo (o un juego de varias piezas) para que sea ese el que reparte.
Así tienes la cobertura buena y los controles, pero si un día se cae internet sigues llamando a la compañía y el marrón es suyo. Lo mejor de los dos mundos.
Antes de gastarte un euro, prueba lo aburrido
Si lo único que te pasa es que no llega a una habitación:
- Sube el router del suelo a un mueble alto.
- Ponlo lo más al centro de la casa que puedas.
- Quítale de al lado el microondas, el teléfono inalámbrico y la tele.
Un router metido dentro de un mueble cerrado, detrás de la tele y a ras de suelo, es medio wifi tirado a la basura.
Tres palabras que se confunden en las tiendas
- Repetidor. El barato. Coge el wifi que le llega y lo vuelve a lanzar. Apaña, pero si lo pones donde ya llega mal, repite mal. Y muchas veces crea una segunda red con otro nombre y acabas cambiando de una a otra a mano.
- Malla (mesh). Varias piezas que se entienden entre ellas y hacen una sola red. Es lo bueno, y es lo caro.
- PLC. Llevan internet por los cables de la luz de casa. Van muy bien cuando hay paredes gordas de por medio, pero dependen de cómo esté hecha la instalación eléctrica. En casas viejas, a veces no hay manera.
¿Te está llegando de verdad lo que pagas?
Esto casi nadie lo comprueba bien, y aclara muchísimo. Pongamos que tienes contratados 600 megas. Esos 600 son los que entran por el cable de la fibra hasta el router. No son los que salen por el aire hasta tu móvil: eso es otra cosa, y casi siempre es bastante menos. Es normal, no te están engañando.
Así que si vas a hacer una prueba de velocidad, hazla bien:
- Conecta el ordenador al router con un cable, cierra todo lo demás y mide. Eso te dice si la compañía está cumpliendo.
- Repite la prueba con el móvil por wifi, en el salón y en la habitación del fondo.
Si por cable te da bien y por wifi te da mal, el problema no es la fibra: es el wifi de tu casa. Y eso es una buena noticia, porque eso sí se arregla.
¿Se me está colando alguien en el wifi?
Casi nunca. Te lo digo claro, porque hay mucha leyenda con esto. Con una contraseña de las de ahora, esas largas que vienen en la pegatina, es muy difícil que un vecino entre. Cuando el wifi va lento, la culpa casi siempre es de las paredes, del sitio donde está el router, o de que tienes quince cacharros conectados. No de un intruso.
Pero comprobarlo es fácil, y además entretenido. Casi todas las compañías tienen una aplicación en el móvil donde ves la lista de lo que está conectado. Ábrela y échale un vistazo. Te vas a llevar una sorpresa, pero no la que te imaginas: lo normal es descubrir que tienes veinte cosas conectadas que ni recordabas. La tele del cuarto, la báscula, el altavoz del pasillo, la tableta vieja de los críos.
Y si ves algo que no reconoces de nada, entonces sí: cambias la contraseña del wifi y a los que no reconoces se les acabó la fiesta. Eso sí, prepárate para volver a meterla en todos los aparatos de casa, que es lo único pesado de todo esto.
Apagar y encender: la broma de siempre, que funciona
Sí, la de toda la vida. Pero funciona, y por una razón: el router es un ordenador pequeño que lleva meses encendido sin descansar, y al reiniciarlo vuelve a elegir el carril menos ocupado del vecindario. A veces con eso basta.
Ahora bien, si te toca reiniciarlo cada dos por tres para que vaya, eso ya no es normal. Ahí llama a la compañía y que te lo cambien, que para eso es suyo.
La VPN del router, en cristiano
Me lo habéis preguntado varias veces, así que lo aclaro. Hay dos cosas distintas que se llaman igual, y por eso lía tanto:
- Entrar tú a tu casa desde fuera. Estás de viaje, abres el móvil, y es como si estuvieras en el salón: ves tus cámaras, tus archivos, el disco duro de casa.
- Al revés: que toda tu casa salga a internet por una VPN de pago. Lo pones una vez en el router y ya vale para la tele, la tableta y el ordenador, sin instalar nada en cada aparato.
El router de la compañía no trae ni una cosa ni la otra. Y aquí las marcas se separan bastante. La que mejor lo tiene, con diferencia, es Asus: casi toda su gama media y alta lo lleva, y bien hecho. Detrás va FRITZ!Box, los alemanes, más fácil de configurar todavía. Y si ya tienes un disco de red Synology, ese también lo trae y es de los más completos. Con TP-Link, ojo: depende del modelo, y hay aparatos caros suyos que no lo llevan.
Y te digo una cosa para que no te gastes el dinero por gastarlo: si nunca te has visto en la necesidad de entrar a tu casa desde fuera, no pagues de más por esto. Es una función estupenda que mucha gente compra y no llega a usar nunca.
Las cuatro cosas de seguridad, tengas el router que tengas
Esto es lo que quiero que te lleves sí o sí. Es de una tarde.
1. Tu router tiene dos contraseñas, y casi nadie lo sabe. Está la del wifi, la larga de la pegatina, la que le das a las visitas. Y está la otra, la de entrar a mandar dentro del aparato, que muchas veces sigue siendo la de fábrica (admin / admin, o 1234). Cámbiala. Y apunta la nueva en un papel, que no pasa nada por tenerla en un cajón.
2. Que la protección del wifi sea la moderna. En los ajustes verás unas siglas: WPA2 o WPA3. Cualquiera de las dos vale. Si ves otra cosa (WEP), o si tu wifi no tiene contraseña, eso hay que cambiarlo hoy mismo.
3. Apaga el WPS. Es ese botón que sirve para juntar dos aparatos apretándolo, sin escribir la contraseña. Es comodísimo, y es un agujero de seguridad de los de toda la vida.
4. Monta la red de invitados. Es un wifi aparte, con otro nombre y otra contraseña, que da internet pero no deja ver el resto de tu casa. Ahí metes a las visitas y, sobre todo, ahí metes los cacharros baratos: la bombilla, el enchufe listo, la cámara del pasillo. Son los que peor protegidos están y los que menos se actualizan. Si un día alguien entra por ahí, se queda en el cuarto de invitados: no llega a tus fotos ni a tu ordenador.
Resumiendo, para que no tengas que apuntar nada
- Si en tu casa navegáis, veis la tele y poco más → el router de la compañía te vale. Punto. No te gastes el dinero.
- Si tienes casa grande o de dos alturas, si trabajas desde casa, si hay críos, o si tienes la casa llena de cacharros conectados → ahí uno tuyo se nota, y mucho.
- Y si no lo tienes claro → cambia las dos contraseñas, apaga el WPS, monta la red de invitados y sube el router a un sitio alto. Eso es gratis y arregla más de lo que te imaginas.
Si hoy te llevas una sola frase, que sea esta: el mejor router del mundo, metido dentro de un mueble, va mal. Antes de comprar, mueve.
¿Y a ti? ¿Cuál es la habitación de tu casa donde el wifi no llega? Cuéntamelo en los comentarios, que a lo mejor tiene arreglo sin gastarte un duro.
Nos escuchamos en el próximo. A tu ritmo, siempre.


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