Llaves de seguridad USB: qué son, si merecen la pena y cuál compraría yo

Ilustración del episodio 49 de Tecnología para Todos: dos llaves de seguridad de USB con su anilla de llavero y un sensor naranja; la grande está enchufada al canto de un ordenador y la pequeña está al lado. Título: La llave que se enchufa. ¿Te compensa? Y cuál comprar.

Episodio 49 de «Tecnología para Todos». 29/08/2026.

En el episodio anterior te dejé una cosa pendiente, y hoy la pago: esas llaves de metal que se enchufan al ordenador. Unas piezas del tamaño de la uña del pulgar que parecen un pincho de guardar archivos, pero no lo son.

Y empiezo por el final, para que no tengas que llegar hasta abajo para saber si esto va contigo:

Lo más probable es que tú no necesites una.

Lo repito, que suena raro viniendo de un episodio entero sobre ellas. Pero hay gente que sí, y merece la pena que sepas cuál es la diferencia, aunque solo sea para decidir con criterio que pasas. Que decidir que no, sabiendo por qué, también es saber.

1. Qué es exactamente ese chisme

Por fuera es igual que una memoria de guardar archivos: del tamaño de la uña del pulgar, de metal o plástico duro, con un agujerito para el llavero.

Por dentro no tiene nada que ver. No guarda ni un solo archivo. Lo que lleva es ese rincón apartado del que hablé en el episodio de las llaves de acceso: el cajón donde vive tu llave. Solo que aquí el cajón no está dentro de tu móvil, está dentro de ese trocito de metal.

¿Y qué se siente al usarla? Es de una simpleza que da risa:

  1. Entras en una web y te pide identificarte.
  2. Enchufas la llave. Se pone a parpadear una lucecita.
  3. La tocas con el dedo. Un toque, como quien pulsa un timbre.
  4. Estás dentro.

Ese toque no es una tontería. Está ahí para asegurarse de que hay una persona de carne y hueso delante. Un programa malicioso puede hacer muchas cosas en tu ordenador, pero no puede alargar un dedo y tocar una pieza de metal.

En el móvil ni siquiera hay que enchufarla: casi todas llevan NFC, lo mismo que usas para pagar en el súper. La acercas a la parte de atrás del móvil y listo.

Dos cosas que casi nadie cuenta

No lleva pilaNinguna. No se carga, no se le acaba la batería, no se estropea a los tres años. Coge la corriente del propio enchufe, o del campo del móvil. Es un trozo de metal que no come
No necesita internetElla no se conecta a ninguna parte: firma el papelito y se calla. Quien habla con internet es tu ordenador, no la llave

2. La diferencia gorda con la llave del móvil

Es una sola, pero lo cambia todo.

La del móvilLa de metal
¿Se copia?Sí. Va y viene por tu cuenta de Google o Apple, cifrada. Por eso aparece sola en todos tus aparatosNo. Nunca. Lo que hay dentro no sale de ahí ni con un martillo
Si te la roban a distanciaHabría que reventar tu cuenta de Google o de AppleImposible: hay que tenerla en la mano
Si la pierdesLa recuperas desde tu cuentaSe perdió. No hay copia, no hay respaldo

Y de ahí sale la regla más importante de todo el episodio:

Las llaves físicas se compran de dos en dos.

Una la usas y la otra la registras igual en las mismas cuentas y la guardas en un cajón. Es la copia de la llave de casa que le dejas a alguien de confianza. Comprar una sola es la manera más rápida de quedarte fuera de tu propia cuenta.

Hay otra diferencia, y le importa a menos gente pero es real: con la llave de metal no dependes de nadie. Tu llave del móvil vive en la cuenta de Google o de Apple. Funciona bien y no te van a hacer nada, pero está ahí. La de metal no está en ningún sitio más que en tu bolsillo, porque copia no hay.

3. ¿La necesitas tú? Casi seguro que no

Y te explico por qué, que no es por quitarte de en medio.

La llave de acceso que ya tienes en el móvil se carga prácticamente todos los timos que te pueden llegar: los mensajes falsos del banco, las páginas clavadas, las filtraciones de contraseñas. Todo eso ya está cubierto y no te ha costado un euro.

La de metal no te protege de más timos. Te protege de otra cosa: de que alguien reviente la cuenta donde vive tu llave. Y eso, siendo sinceros, no le pasa casi a nadie.

¿A quién sí le compensa? Cuatro casos:

CasoPor qué
Te pueden ir a por ti a propósitoPeriodistas, abogados, quien maneja información delicada de otras personas
Hay dinero de verdad en juegoLas cuentas de una empresa, criptomonedas, la contabilidad de un negocio. Aquí son 30 € bien gastados
No quieres depender de Google ni de AppleEs una postura legítima, y esta es la manera de sostenerla
Te da tranquilidad tener algo que se tocaEl más humano de todos. Si duermes mejor por 30 €, están bien gastados

Si no estás en ninguno de los cuatro, quédate con la llave del móvil y gástate ese dinero en otra cosa.

4. Si te la vas a comprar: tres cosas que mirar

1. El enchufe. Es donde más gente falla:

FormaCómo esSe llama
La antiguaAncha y rectangular, la de toda la vidaUSB-A
La nuevaPequeñita y ovalada, la del cargador del móvil modernoUSB-C

Mira tu ordenador antes de comprar. Levántate y mírale los agujeros. Comprar la que no es da una rabia horrorosa. Si tienes las dos, coge la USB-C, que es la que va a durar.

2. Que lleve NFC, para poder usarla con el móvil acercándola. Cuesta poco más y sin eso solo te sirve en el ordenador.

3. Cuántas llaves guarda. Las normales, unas 100. Piensa cuántas cuentas de verdad importantes tienes: ¿diez? ¿quince? Con cien vas sobradísimo. No pagues más por eso.

5. Marcas y precios

Precios de la tienda oficial de Yubico para España, consultados el 28/08/2026.

ModeloPrecioQué hace
Yubico Security Key C NFC29 €Llaves de acceso y verificación en dos pasos. Y ya
YubiKey 5 / 5C NFC58 €Lo mismo, más cosas de empresa que no vas a usar
YubiKey Bio98 €Con lector de huella en la propia llave
Google Titan~30 €Cómoda si vives dentro de Google
Token2 PIN+ Dual~26 €La más barata, guarda hasta 300 llaves. Menos conocida y con menos ayuda en español

Lo que confunde a todo el mundo en la tienda es que Yubico tiene dos familias: la sencilla (Security Key) y la grande (YubiKey 5). La grande cuesta justo el doble y hace lo mismo más un montón de funciones de empresa.

6. Cuál compraría yo

La sencilla de 29 €. Con NFC, y con el enchufe que le vaya a mi ordenador.

Y no por tacañería. Por esto: la de 58 € hace exactamente lo mismo para lo que tú vas a usarla. Todo lo que le sobra son cosas que no vas a tocar en tu vida.

Y ahora haz la cuenta conmigo, que es la parte bonita:

Dos sencillas son 58 €. Exactamente lo mismo que UNA de las caras.

Y dos te protegen infinitamente mejor que una, porque el peligro de verdad aquí no es que tu llave sea poco buena: es que la pierdas y te quedes fuera de tu propia cuenta.

Gástate lo mismo, pero en dos normales en vez de en una buena. Y que una de las dos no salga de casa.

¿Y si pierdo una?

Si tienes la segunda, no pasa nada: coges la de casa, entras con ella y borras la perdida desde los ajustes de esa cuenta. A partir de ese momento la perdida es un trozo de metal inservible para quien la encuentre. Luego compras otra con calma y vuelves a estar a dos.

Si no tienes la segunda, prepárate para un rato malo de formularios y de justificar quién eres. A veces se sale y a veces no. Por eso insisto tanto.

Un truco práctico que no cuenta nadie: a la llave que llevas encima, ponle una etiqueta con tu correo. ¿No es peligroso? No: esa llave sin tu dedo y sin tu contraseña no abre nada. Es tan inútil para un desconocido como la llave de un portal que no sabe dónde está. Y si se te cae por la calle, a lo mejor te la devuelven.

7. Cómo se registra

Es el mismo camino del episodio anterior:

  1. Entra en la cuenta → Seguridad → llaves de acceso.
  2. Dale a crear. En vez de poner el dedo en el móvil, enchufa la llave y tócala.
  3. Te pedirá que te inventes un código para esa llave. Apúntalo bien, que ese sí hace falta.
  4. Y que le pongas un nombre. Ponle uno que distingas: «la del llavero», «la del cajón». Dentro de un año lo vas a agradecer.
  5. Repite lo mismo con la segunda llave.

Dos minutos por llave. El paseo por los menús es más largo que la operación.

La idea que quiero que se te quede

La seguridad no es una escalera donde cuanto más arriba, mejor. Es una talla. Y hay que ponerse la que te vale a ti.

Ponerte la seguridad de un periodista de investigación cuando lo que tienes es el correo y el banco no te hace estar más seguro: te hace estar más incómodo, y lo acabas dejando. Y lo que se deja no protege nada.

Por eso hoy te he dicho, en un episodio entero sobre un aparato, que probablemente no lo necesites. Porque el mejor consejo no es el que más vende: es el que se queda puesto.

La tarea de hoy no es comprar nada. Es contestarte a una pregunta: ¿cuál es la cuenta que más daño te haría perder? No la que más usas — la que más daño te haría perder. Y luego mira qué tiene puesto ahora mismo: ¿una contraseña sola? ¿verificación en dos pasos? ¿una llave de acceso?

Esa respuesta te dice mucho más que todo lo que yo te pueda contar. Y si te apetece, cuéntamela por Instagram o por Facebook.


Fuentes

⚠️ Los precios cambian. Están consultados el 28/08/2026 en la tienda oficial. Míralos antes de comprar, que además suele haber ofertas: el día de la consulta la Security Key C NFC estaba a 21,75 € en vez de a 29 €.


🎧 Ya puedes escuchar este episodio. Está en Spotify, en «Tecnología para Todos»: Ep49 · Las llaves de USB. Dura 16 minutos y cuenta lo mismo que esta página, pero en voz alta y con calma.

«Tecnología para Todos» · Episodio 49 · A tu ritmo. Me encuentras en Instagram y Facebook como santipeski.

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