Los Mac que acaban de salir

Portada del episodio 46 de «Tecnología para Todos» sobre fondo azul marino: dos ordenadores de sobremesa dibujados en blanco, el Mac mini (una caja baja y ancha con sus conexiones) y a su lado el Mac Studio (más alto, con un chip naranja dentro), y detrás tres barras que suben con una flecha naranja. Debajo, el titular «Los Mac que acaban de salir» y «Lo bueno y lo malo».

Apple acaba de presentar dos ordenadores nuevos. Te los voy a contar como me gustaría que me los contaran a mí: sin lista de características, sin palabras raras, y diciendo lo bueno y lo malo, que las dos cosas las tienen.


1. Qué son y cuánto cuestan

Dos ordenadores de sobremesa, de los que se quedan quietos encima de la mesa. Uno pequeño, el Mac mini, y el hermano mayor, el Mac Studio.

DesdePara quién
Mac mini1.069,00 €El ordenador de casa: correo, fotos, banco, vídeos
Mac Studiomás de 6.000,00 € en su versión de arribaGente que trabaja con vídeo, música o inteligencia artificial

Y te lo digo desde el principio para que no haya malentendidos: el grande no es para ti ni para mí. Lo miramos por curiosidad. El pequeño, en cambio, sí es un ordenador de andar por casa, y de ese merece la pena hablar en serio.

2. Es una caja del tamaño de un táper (y le falta lo demás)

Cuando decimos «sobremesa», mucha gente se imagina la torre gris de debajo de la mesa con el ventilador soplando. Nada que ver.

El Mac mini mide 12,7 centímetros de lado y 5 de alto, y pesa 670 gramos: menos que una botella de agua pequeña. Cabe detrás de la pantalla, en un cajón o en una balda. Y no lo oyes.

Ahora, el detalle que más disgustos da: no trae pantalla, ni teclado, ni ratón. Un portátil lo abres y ya está todo; esto es solo el cuerpo. Una pantalla decente son 300,00 o 400,00 € como poco, y el teclado y el ratón otros cien y pico.

Ese ordenador de 1.069,00 €, puesto en tu mesa y funcionando, se te va a 1.500,00 € largos. Mejor saberlo antes que en la caja.

¿Y por qué querría alguien esto pudiendo comprar un portátil? Por dos motivos que sí tienen sentido: si ya tienes pantalla y teclado en casa no los pagas otra vez, y a igualdad de dinero una caja rinde más que un portátil, porque dentro hay más sitio para refrescar. Eso sí, si necesitas moverlo, esto no es lo tuyo.

3. Lo que lleva dentro, en cristiano

Dentro hay una pastilla del tamaño de un sello: el chip, el cerebro del ordenador. Le ponen nombres tipo «M6», que suenan a coche deportivo y no dicen nada. Vamos a traducirlo.

Imagínate una cocina con doce trabajadores. Y aquí está la idea bonita: no son todos iguales.

CuántosQuiénes sonQué hacen
2Los jefes de cocinaLo urgente, lo que hay que sacar ya y sin ayuda
4Los que se arremanganCuando entra faena de verdad
6Los pinchesLo pequeño y aburrido, gastando poquísimo: el correo, el reloj, el wifi

Esa mezcla es exactamente la razón de que estos aparatos vayan rápidos y a la vez gasten tan poca luz: los recados no los hace el jefe de cocina. Antes todos los trabajadores eran iguales y estaban a tope siempre, aunque solo hubiera que poner el reloj en hora. Por eso las torres de antes calentaban y hacían ruido.

Y hay otro trozo del chip dedicado solo a la inteligencia artificial. ¿Para qué te sirve a ti? Para cosas que ya usas sin saberlo: buscar en tus fotos escribiendo «playa», quitar el ruido de fondo en una videollamada, transcribir un audio larguísimo. Y lo mejor: lo hace el propio aparato, sin mandar tus fotos a ningún sitio. Para tu intimidad, buena noticia.

(Apple dice que hace esas cosas casi cinco veces más rápido que el chip de hace dos generaciones. Como siempre con las cifras del fabricante: que la mejora es grande, seguro; que tú notes «cinco veces» algo, no.)

4. La memoria: la mesa y el armario

Esta es la parte más útil de todo el artículo, y vale para cualquier ordenador que compres en tu vida.

En un ordenador hay dos cosas que se miden en gigas, y como se miden igual, todo el mundo las confunde:

Qué esQué pasa al apagar
El discoEl armario: ahí están tus fotos, documentos y programasTodo sigue ahí
La memoriaLa mesa: lo que estás usando ahora mismoSe recoge entera

Cuando tienes muchas cosas abiertas, estás intentando poner quince papeles en una mesita de café. No caben, y el ordenador se pasa el rato guardando en el armario lo que no cabe en la mesa y sacándolo otra vez.

Cuando tu ordenador va lento con varias cosas abiertas, casi nunca es que le falte armario. Es que le falta mesa.

En estos Mac: el pequeño trae 16 GB de memoria, y eso está bien puesto — 16 es hoy la mesa cómoda para una persona normal. Si ves un ordenador nuevo con 8 GB, y se venden muchos, vas a ir justo; con 4, huye.

Del armario van más cortos: 256 GB de disco de entrada, que en un ordenador de mil euros se queda corto (las fotos y vídeos del móvil de una familia lo llenan en nada). Ahí al menos tienes salida: puedes enchufar un disco de fuera por poco dinero.

5. Lo bueno

  • Gastan una miseria de luz. Aquella torre consumía como una estufa pequeña; una de estas gasta una fracción, y en reposo casi nada. Si lo tienes encendido todo el día, se nota a fin de mes.
  • Casi no hacen ruido.
  • El tamaño. Que algo así de pequeño haga lo que hace, hace diez años era ciencia ficción.
  • Y la mejor noticia, que va para tu bolsillo: a la inmensa mayoría le sobra el modelo de entrada. Correo, fotos, banco, vídeos, el periódico, la declaración de la renta. Para todo eso va sobradísimo y le va a durar años.

Que en una tienda te digan que te lleves el de arriba porque «va mejor» es como que te digan que te compres un camión porque cabe más. Sí, cabe más. Pero tú vas a por el pan.

6. Lo malo

Uno: la memoria va soldada y no se puede ampliar. Nunca. Ni tú, ni la tienda, ni el sobrino que sabe de esto. La que compras el primer día es la que tendrás el resto de la vida del ordenador.

Tiene su motivo técnico, y hay que ser justos: al ir pegada al chip va más rápido, gasta menos y el aparato puede ser así de pequeño y silencioso. No es una tomadura de pelo. Pero la consecuencia hay que saberla antes de pagar.

La pregunta más rentable que puedes hacer delante de un mostrador, sea cual sea la marca: «¿esta memoria se puede ampliar más adelante?». Si te dicen que sí, compra lo justo. Si te dicen que no, estírate el primer día: no hay segundo día.

Dos: el precio. El equivalente costaba 699,00 € hace dos años y ahora cuesta 1.069,00 €. Son 370,00 € más.

7. Por qué han subido de precio (y por qué no es solo cosa de Apple)

Está pasando con los ordenadores de todas las marcas, con los móviles y con las consolas. La culpa la tiene, otra vez, la memoria.

Todas las empresas grandes están construyendo naves enormes llenas de máquinas para la inteligencia artificial, y esas máquinas necesitan memoria: muchísima, toda la que puedan comprar. Y en el mundo solo hay tres o cuatro fábricas capaces de hacerla. Resultado: la memoria que antes costaba 50,00 o 60,00 € ya no baja de 200,00 €.

Es como cuando llega una obra grande al pueblo. De golpe no encuentras albañil para arreglar el baño, y el que encuentras te cobra el doble. Tú no has hecho nada, pero tu baño se ha puesto por las nubes.

Y una cosa importante, para no quedarnos con mal sabor de boca: que algo suba de precio no significa que esté peor hecho. Estos ordenadores son mejores que los de hace dos años. Lo que ha cambiado es lo que cuesta la materia prima.

8. ¿Te compensa a ti?

Sí te compensa si ya tienes pantalla y teclado, si se va a quedar quieto en la mesa y si vas a tenerlo muchos años. El pequeño es una buena compra: gasta poco, no hace ruido y le sobra potencia para lo normal.

No te compensa si necesitas moverlo, si no tienes pantalla, o si con lo que tienes ahora vas bien. Y desde luego no compensa comprar el grande pensando que así te durará más: no funciona así.

Y tres consejos que valen para cualquier ordenador, de la marca que sea:

  1. Antes de dar por muerto el que tienes, mira cuánta memoria lleva. Si va lento y tiene 8 GB, no está viejo: le falta mesa. Pregunta si se le puede ampliar; muchas veces se puede, cuesta cuatro veces menos que uno nuevo y se nota al día siguiente.
  2. Al comprar, mira dos números antes que nada: cuánta memoria y cuánto disco. Antes que la marca, el chip y el color. Y pregunta si se puede ampliar.
  3. Suma lo que falta. En un sobremesa, la pantalla, el teclado y el ratón van aparte. El precio de la etiqueta nunca es el precio final.

La idea que quiero que se te quede

Cuando una marca presenta un ordenador de seis mil euros, lo fácil es quedarse con el titular y pensar que la tecnología se está poniendo imposible. Y no es verdad.

Porque en esa misma presentación está el otro, el pequeño, el que le sobra al 90 % de la gente. Está la explicación de por qué han subido los precios, que no es un capricho. Y está una idea preciosa —la de los jefes de cocina y los pinches— que es la razón de que hoy un ordenador gaste menos que una bombilla.

Lo caro casi nunca es lo que tú necesitas. Y lo que te ahorra el dinero es entender cómo está hecho lo que compras, no comprar más.

La tarea de hoy: mira cuánta memoria tiene tu ordenador. En Windows, Control + Mayúsculas + Escape → Rendimiento. En un Mac, la manzana → Acerca de este Mac. O más fácil: mira la caja de cuando lo compraste. Y cuéntamelo por Instagram o por Facebook.


Fuentes


«Tecnología para Todos» · Episodio 46 · A tu ritmo · amiritmosantipeski.blog

Leave a comment