Cómo se activan las llaves de acceso: guía paso a paso, sitio por sitio

Ilustración del episodio 48 de Tecnología para Todos: tres iconos en fila unidos por flechas, un engranaje de ajustes, un escudo con un candado y una llave. Título: Activa tus llaves de acceso. Paso a paso, sitio por sitio.

Episodio 48 de «Tecnología para Todos». 28/08/2026.

En el episodio anterior conté qué son las llaves de acceso: ese secreto que no sale nunca de tu bolsillo y que hace que una web falsa clavadita a la de tu banco ya no te pueda sonsacar nada.

Y me escribisteis varios diciendo lo mismo: muy bonito, Santi, pero ¿dónde se toca?

Pues hoy tocamos. Este es el episodio de hacerlo, no el de entenderlo.

Antes de empezar: tres cosas

Son de perogrullo, pero si te falta una te vas a atascar y no vas a saber por qué.

Qué
1 Tu móvil tiene que tener puesto un código de desbloqueo. Un número, un patrón, lo que sea. Si se abre solo deslizando, esto no funciona: la llave necesita un cajón que se cierre
2 Ten a mano la contraseña de la cuenta que vas a tocar. Para quitártela de en medio, primero te la piden una última vez
3 No borres nada. Hoy añadimos puertas, no las quitamos

1. Google (empieza por aquí)

Y no lo digo por gusto: ahí está tu correo, y el correo es la llave maestra de todo lo demás.

  1. Entra en cualquier página de Google y pulsa tu foto, arriba a la derecha.
  2. Gestionar tu cuenta de Google.
  3. Pestaña Seguridad (en el móvil quizá tengas que deslizar para verla).
  4. Baja hasta Llaves de acceso o Claves de acceso — Google lo llama de las dos maneras según el día.
  5. Te pide la contraseña. La de siempre. Es la última vez.
  6. Crear una llave de acceso → el móvil te pide el dedo → hecho.

Atajo: escribe g.co/passkeys en el navegador y vas directo a esa pantalla. Es la dirección oficial de Google.

Si ya te aparece una llave creada, no te asustes. Con el nombre de tu móvil y una fecha. No te ha entrado nadie: si tienes Android, Google te la creó él solo hace meses. Ya la tenías y no lo sabías.

2. iPhone y Mac (aquí se mira, no se crea)

En el iPhone no vas a crear casi ninguna llave a mano. El Llavero de Apple las va creando solo, cada vez que entras en un sitio que las admite: te lo pregunta con un cuadrito, le das a sí sin leerlo, y ya la tienes.

Así que aquí no activamos nada. Vamos a mirar qué tienes ya:

  1. Ajustes → Contraseñas (te pedirá la cara o el dedo).
  2. Entra en cualquiera de los sitios de la lista y mira lo que pone:
Si pone… Significa
Contraseña Tienes una contraseña de las de toda la vida
Llave de acceso Ya tienes una llave, y ese sitio no te va a pedir que escribas nada

Échale un vistazo, que engancha.

Y comprueba esto, que es lo que hace que todo funcione: en Ajustes, arriba donde sale tu nombre, entra en iCloud y mira que la parte de las contraseñas esté encendida. Es lo que hace que tus llaves se copien solas al iPad y al Mac. Si está apagado, se quedan encerradas en ese iPhone.

En el Mac es igual: Ajustes del sistema → Contraseñas.

3. Microsoft

  1. Entra en tu cuenta desde el navegador → pestaña Seguridad.
  2. Opciones de inicio de sesión avanzadas. Lo de «avanzadas» asusta un poco, pero no tiene nada de avanzado.
  3. Agregar una nueva forma de iniciar sesión → elige la cara, la huella o el código.

Microsoft es de los que más empujan con esto: es probable que la próxima vez que entres te lo ofrezca él solo con un cartel a pantalla completa. Si te sale, dile que sí y te ahorras el paseo.

4. WhatsApp (la más pedida, y con razón)

El WhatsApp es la cuenta más golosa que tienes. Quien entra en tu WhatsApp se hace pasar por ti con toda tu gente, y de ahí salen la mitad de los timos del hijo que pide dinero.

  1. Ajustes (abajo a la derecha en el iPhone; en los tres puntitos de arriba en Android).
  2. Cuenta → Llaves de acceso.
  3. Crear llave de acceso → Continuar → el dedo.

Ojo: WhatsApp te lo pregunta dos veces. Primero él, y luego el móvil por su cuenta. No es que te hayas equivocado. Dile que sí a las dos.

¿Y para qué sirve aquí? Para cuando cambias de móvil. Hasta ahora te mandaban un código por SMS, y ese código es justo lo que te intentan sonsacar los estafadores con la excusa de que se han equivocado al escribir. Con la llave de acceso ya no hay código que sonsacar. No existe. Se acabó ese timo.

5. Amazon, PayPal y el resto

Sitio Dónde
Amazon Tu cuenta → Inicio de sesión y seguridad → llaves de acceso → Configurar
PayPal Configuración de la cuenta → Seguridad
TikTok, PlayStation, Adobe… Ajustes → Seguridad

Amazon es de las que más se agradecen: es la típica cuenta donde tienes la tarjeta metida y la dirección de tu casa.

La receta que vale para todos: ajustes → seguridad → busca la palabra «acceso». En todos los sitios está escondido en el mismo cajón.

6. Qué pasa la primera vez que entras

Pues pasa una cosa desconcertante: no pasa nada. Escribes tu correo, o ni eso, te pide el dedo, lo pones, y estás dentro. Y te quedas mirando la pantalla esperando el siguiente paso. Yo la primera vez pensé que se había colgado.

Dos avisos para que no te lleves un susto:

  • A veces te pedirá la contraseña de todas formas, sobre todo la primera semana o desde un ordenador nuevo. No significa que la llave no funcione: significa que ese sitio ha preferido curarse en salud. No lo desactives.
  • Si en la pantalla de entrar ves un botón que pone «Usar otra forma de iniciar sesión», ahí es donde está la contraseña de siempre. No la han borrado: está esperando detrás de ese botón. Saber dónde está te quita la mitad del miedo a probar esto.

7. ¿Y si no quiero que mis llaves vivan en Google?

Es una pregunta legítima y tiene arreglo: puedes guardarlas en un gestor independiente. Bitwarden es gratis y es el que más se recomienda.

  1. Instala la aplicación en el móvil y la extensión en el ordenador.
  2. En los ajustes del móvil, en el apartado de contraseñas, dile que el gestor por defecto pasa a ser ese.
  3. A partir de ahí, cuando crees una llave, te preguntará dónde guardarla.

Y una noticia buena que viene al pelo: desde julio de 2026 las llaves ya se pueden mover de un gestor a otro. Antes te quedabas atrapado donde las hubieras creado.

Con la mano en el corazón: si esto te suena a chino, quédate con el de Google o el de Apple. Funcionan bien, no cuestan nada y no hay que instalar nada. Cambiar de gestor es para quien ya sabe por qué lo quiere hacer.

8. Cuando algo no sale

«No encuentro esa opción.» Casi siempre es una de tres: el aparato es viejo y el sistema se ha quedado corto; estás mirando en la aplicación cuando esa opción solo está en la web (pasa muchísimo); o ese sitio todavía no las tiene. Prueba desde el navegador del ordenador antes de rendirte.

«Mi dispositivo no es compatible.» Casi nunca quiere decir eso. Suele ser que el móvil no tiene código de desbloqueo puesto, o que el navegador está muy viejo.

«La creé y en el ordenador no me sale.» La llave está guardada en un sitio y estás entrando desde otro. Solución rápida: elige «usar otro dispositivo», sale un código cuadrado, lo apuntas con la cámara del móvil y entras. Solución buena: crea otra llave más ahí. Puedes tener todas las que quieras, y de hecho deberías.

«¿Y si vendo el móvil?» Antes de venderlo, sal de tu cuenta y bórralo del todo con el borrado de fábrica. Si ya lo has vendido sin hacerlo, entra en tu cuenta de Google o de Apple, busca la lista de dispositivos y quítalo desde ahí. Se puede a distancia.

Y el consejo que resuelve casi todos antes de que pasen: ten la llave en dos sitios. El móvil y el ordenador. Es lo mismo que las llaves de tu casa: nadie tiene una sola.

Si solo vas a hacer tres

  1. El correo. Siempre. Quien entra en tu correo pide cambiar la contraseña de todo lo demás, y se la dan.
  2. El WhatsApp. Porque tu WhatsApp eres tú delante de toda tu gente.
  3. Donde tengas metida la tarjeta. Amazon, PayPal, la tienda esa donde compras siempre.

Con esos tres has cubierto casi todo lo que te puede doler de verdad. Y son diez minutos, contando con que te pierdas un par de veces por los menús.

La idea que quiero que se te quede

Casi todo lo que te da miedo de la tecnología no es difícil. Es que está mal explicado, y está escondido en un menú que nadie te ha enseñado a abrir.

Lo de hoy son cuatro toques en una pantalla. Lo difícil no era hacerlo: era saber que existía y dónde estaba.

Y por eso insisto tanto con lo de a tu ritmo. No es que tú vayas lento: es que nadie se ha parado a contártelo despacio ni una sola vez.

La tarea de hoy es de arremangarse: coge el móvil y activa una. Solo una. La del correo, si me haces caso. Y cuéntamelo por Instagram o por Facebook — me hace ilusión, y además me sirve para saber dónde os atascáis y contarlo mejor la próxima vez. Si te atascas, escríbeme también, que para eso estamos.

En el próximo: esas llaves de metal que se enchufan al ordenador, las de USB. Qué son, cómo funcionan, si merecen la pena y cuál compraría yo, con precios.


Fuentes

⚠️ Los menús cambian de nombre. Esta guía está comprobada a 28/08/2026. Si al seguirla no encuentras algo exactamente donde lo digo, busca la palabra «acceso» en el apartado de seguridad: el sitio es siempre ese, aunque le cambien el rótulo.


«Tecnología para Todos» · Episodio 48 · A tu ritmo. Me encuentras en Instagram y Facebook como santipeski.

Response

  1. Llaves de seguridad USB: qué son, si merecen la pena y cuál compraría yo – Tecnología para todos Avatar

    […] el episodio anterior te dejé una cosa pendiente, y hoy la pago: esas llaves de metal que se enchufan al ordenador. Unas […]

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